Crónica de una muerte anunciada

Esta semana Microsoft ha dejado de dar soporte técnico al sistema operativo Windows XP, lo que significa que no publicará más actualizaciones ni parches de seguridad contra las amenazas externas que aparecen un día sí y otro también. Sin embargo, Microsoft, consciente de la importancia que Windows XP tiene todavía en muchas empresas, mantendrá el soporte antimalware que ofrece su software Microsoft Security Essential hasta Julio del 2015.

Evidentemente, detrás de esta decisión se esconde un motivo económico: Microsoft elimina la división encargada de desarrollar el software de soporte de Windows XP, lo cual le permite redistribuir recursos, tanto humanos como técnicos, hacia otros menesteres en los que el Gigante de Redmond se encuenta inmerso, entre otros la mejora del nuevo Windows 8.1 que no acaba de encontrar la simpatía de los usuarios, que se decantan por Windows 7 al resultarles más familiar. Pero detrás de esta decisión también subyace un motivo técnico: Windows XP es un sistema operativo de 32 bits, lo cual impide aprovechar todo la capacidad de los nuevos ordenadores, cuyos procesadores has sido diseñados bajo la arquitectura de 64 bits.

Se calcula que en nuestro país, un 30% de los equipos de escritorio en las empresas ejecuta Windows XP, y que esta cifra aumenta hasta el 50% en el resto de Europa. La situación es tan preocupante que incluso el gobierno inglés ha desembolsado la nada desdeñable cifra de 6,6 millones de Euros para que Microsoft siga proporcionando soporte de actualizaciones críticas de seguridad durante un año más, lo cual da una idea acerca de la dependencia que tiene la administración británica de este sistema operativo.

En cualquier caso, antes de tomar la decisión de actualizar su parque de ordenadores a Windows 7 ó Windows 8, es necesario que tenga en cuenta unas cuantas cosas:

  • No es posible actualizar Windows XP a Windows 7, lo que significa en pocas palabras que habrá que instalar Windows 7 y posteriormente reinstalar el software que necesite.
  • Si su equipo en un antiguo Pentium 4 o AMD Athlon, la ampliación de memoria a 2Gb (personalmente mi recomentación sería 4Gb) resultará imprescindible para prolongar un poco más la vida del equipo.  Si se trata de un Intel Celeron o AMD Duron, retírelos directamente al cuarto de los tratos inservibles. Y en cualquier caso, antes de realizar la migración, hay que comprobar que existen controladores compatibles con la nueva versión de Windows, tanto de la placa base y de los principales dispositivos y periféricos.
  • Confirme de forma fehaciente que el software que su empresa utiliza es compatible con el nuevo sistema operativo. Las aplicaciones antiguas de 16 bits no funcionan en Windows 7 y posteriores, lo cual podría dejarle sin acceso al sistema de gestión o de contabilidad y tener que reinstalar Windows XP en el caso más extremo.

¿Vale la pena el cambio? Sin duda. De hecho, aquellos ordenadores que ya no puedan ejecutar  Windows 7 hace ya tiempo que se merecieron la jubilación, aunque la tendencia que tenemos en las empresas de estirar un poco más la vida útil de los equipos a veces nos impiden ver que suponen más un lastre desde el punto de vista de la productividad del usuario que el ahorro que su permanencia aporta. Y con más motivo hoy en día, en un mercado en el que el precio de los ordenadores de escritorio es residual  respecto al de hace unos años. Así que, ¡a migrar toca!

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